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Amelia y Thales anuncian la adopción a gran escala de su proyecto para reducir las estelas de condensación

Sostenibilidad
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La solución redujo el impacto climático de los vuelos, evitando más de 2.000 toneladas de emisiones equivalentes de CO₂ en un año.

Monterrey, México.- La iniciativa, lanzada en 2024 en vuelos de Amelia entre París y Valladolid (España), optimiza los planes de vuelo mediante la modificación de la altitud de las aeronaves, en lugar de su trayectoria lateral, con el objetivo de mitigar la formación de estas estelas. Así, se reduce el impacto climático de cada vuelo al tiempo que se limita el consumo adicional de combustible.

En 2025, Amelia extendió esta solución a todos los vuelos seleccionados, incluidos los operados con aeronaves Airbus A319/320 y Embraer ERJ-145. Según los modelos utilizados para estimar el impacto climático, esto permitió evitar más de 2.000 toneladas de CO₂ equivalente (CO₂e) durante 2025 y reducir el impacto climático promedio por vuelo en alrededor de un 70 por ciento. 

La iniciativa forma parte del proyecto DECOR, respaldado por el plan de inversiones France 2030.

Las estelas de condensación representan una parte significativa pero concentrada del impacto climático de la aviación: aproximadamente el 5 por ciento de los vuelos genera hasta el 80 por ciento de este efecto.

Un enfoque pragmático que da resultados: más de 2.000 toneladas de COe evitadas*

Lejos de enfoques totalmente teóricos, Amelia optó por una estrategia de precisión centrada en los casos de mayor impacto: aquellos vuelos poco frecuentes en los que las condiciones atmosféricas favorecen la formación de estelas persistentes con alto potencial de calentamiento. La selección de estos casos permite abordar la incertidumbre asociada a la modelización del fenómeno, concentrando los esfuerzos solo donde el beneficio ambiental es mayor.

Los resultados de 2025 lo demuestran:

Entre 2.000 y 2.500 toneladas netas de CO₂ equivalente, evitadas tras un nuevo análisis con modelos de última generación, gracias a ajustes en los planes de vuelo.

Solo 59 vuelos modificados en todo el año, de más de 6.400 vuelos operados en 2025, fueron suficientes para lograr este resultado.

Consumo adicional de combustible controlado: el impacto total de estos cambios se mantuvo por debajo de un 0,1 por ciento adicional sobre el consumo total anual de los vuelos afectados. 

Una implementación simple y robusta

La madurez operativa de la solución desarrollada por Amelia y Thales, que consiste principalmente en ajustar la altitud antes de presentar el plan de vuelo, facilitó su integración en el proceso de preparación de vuelos de Amelia en todos los equipos.

"Al centrarnos en los vuelos de mayor impacto, eliminamos la barrera de la incertidumbre científica sobre la magnitud del fenómeno y nos enfocamos en una acción inmediata", afirmó Adrien Chabot, director de Sostenibilidad de Amelia.

Los resultados fueron analizados y verificados por la startup científica Klima. La validación también incluyó verificaciones puntuales mediante cámaras terrestres, con el apoyo de SII y Reuniwatt, estableciendo una relación directa entre la mitigación prevista y la observación real de estelas en vuelos de Amelia y en vuelos cercanos. 

"Este éxito forma parte de la estrategia de Thales: aprovechar la tecnología para acelerar la transición hacia una aviación más sostenible y responsable. Al integrar la mitigación de estelas en las herramientas de planificación de vuelos, demostramos que es posible lograr beneficios climáticos medibles a gran escala", afirmó Yannick Assouad, vicepresidente ejecutivo de Aviónica de Thales. 

Perspectivas para 2026

Sobre la base de estos resultados, Amelia continuará aplicando estas soluciones en 2026 con el objetivo de fomentar la integración sistemática de los impactos distintos al CO₂ en las estrategias de descarbonización del sector aeronáutico, así como en la preparación para futuras exigencias regulatorias europeas. 

Nota sobre la metodología utilizada:

Los efectos causados por las estelas de condensación representan un componente importante —aunque complejo— del impacto climático de la aviación. Según los modelos actuales de forzamiento radiativo, su contribución al calentamiento global es de un orden de magnitud similar al del CO₂, aunque los mecanismos de calentamiento asociados a ambos son muy diferentes.

Los cálculos de impacto climático se basan en una metodología que utiliza el modelo CoCiP, datos meteorológicos de reanálisis ERA5, y se expresan en EGWP100 (Potencial de Calentamiento Global Efectivo a 100 años) para garantizar una comparación rigurosa con las emisiones de CO₂.